Gran parte de lo que hoy conocemos como el municipio Páez del estado Miranda, donde está ubicado Río Chico, lo habitaron hombres y mujeres que pertenecían a la etnia tomuza, quienes fueron los primeros habitantes de estas tierras.
Los tomuzas eran unos aborígenes que tenían relación familiar con otra gran civilización indígena llamada los píritus; los cuales, habitaban la llanura de Barcelona y eran pertenecientes todos al área cultural Caribe. Los tomuzas ocupaban los valles de Cúpira, las cabeceras del río Chupaquire, debido a lo fértil y ameno de sus tierras. También se extendían por toda la costa, desde Unare hasta la gran Laguna de Tacarigua, y se adentraban en la llanura de Barlovento hasta los límites montañosos con el río Tuy y río Grande.
A mediados del siglo XVII, los conquistadores se propusieron poblar estas tierras y para lograr este objetivo recurrieron a los religiosos misioneros. Estos misioneros estaban en Cumaná, y desde allí, vinieron hacia la región de Barlovento, pasando por Barcelona y estableciéndose en el poblado de Píritu, desde donde los misioneros dominicos intentaron evangelizar a los tomuzas, pero esto trajo como consecuencia enfrentamientos con esta etnia.
En el proceso de conquista y colonización del actual territorio del municipio Páez del estado Miranda, los españoles hicieron un primer intento de fundar un pueblo en esta región, el cual llamaron: “San Pedro Alcántara de Chupaquire”. El tiempo de existencia de este pueblo fue de dieciséis años, es decir, de 1699 a 1715.
Para las tres primeras décadas del siglo XVIII, en Barlovento se habían iniciado la fundación de varios pueblos, tales como Caucagua, Curiepe y Panaquire. El pueblo de El Guapo también fue fundado primero que Río Chico, el 16 de mayo de 1777, según datos del obispo Mariano Martí.
La fundación exitosa de Cúpira y posteriormente de El Guapo, estaba dando sus resultados económicos, el núcleo fundamental del éxito giraba alrededor de las haciendas de cacao. Se demostraba lo prodigioso de estas tierras para las tareas agrícolas.
El proceso de fundación territorial de Río Chico comenzó en las últimas décadas del siglo XVIII. El motivo fundamental fueron las haciendas de cacao. Dentro de los hacendados fundadores se encontraban Don Martín Hernández, Don Manuel de la Guardia, Don Antonio Poleo, Don José Antonio Sosa, Don Antonio Caballero, entre otros.
Estando las haciendas de cacao en plena producción y obteniendo buenas ganancias, los hacendados de la zona se propusieron la fundación de un pueblo. Para formar un pueblo a la manera española, lo primero que debían hacer era construir el templo.
La fundación del pueblo de Río Chico se convirtió en un pleito jurídico, debido a que no había un lugar disponible donde construir el templo y las dependencias administrativas. Todo este pleito se debía a que la mayoría de las tierras estaban privatizadas y ningunos de los propietarios querían donar parte de sus tierras para erigir el templo.
En esas acaloradas discusiones llegaron a proponer la construcción del pueblo en El Palmar (hoy La Palmita), pero se descartó porque quedaba en lo último del valle, hacia los linderos de El Guapo y era una tragedia su tránsito a causa de las aguasales, barriales y atolladeros en el invierno. Los hacendados católicos habían tenido la experiencia de esos caminos, pues para asistir a Misa tenían que trasladarse hasta El Guapo, que era donde quedaba la iglesia más cercana.
Después de una larga discusión entre los hacendados Don Victorio Machado, Don Martín Hernández y Don Manuel de la Guardia (este último cedió 85 varas de su propiedad con la finalidad que se erigiera el templo, la casa del cura y la casa de la familia que debía atenderlo), se logró un consenso y solicitaron a las autoridades de Caracas la fundación del pueblo.
Virgen de las Mercedes
El 24 de septiembre de 1791, día asignado por la Iglesia a la Virgen de las Mercedes, el obispo Mariano Martí emite desde Caracas la autorización para la erección de un nuevo curato en el valle de Río Chico; teniendo de esta manera, autonomía religiosa con respecto al curato de El Guapo. El nombre de Río Chico se debió a que este sitio tenía el río más pequeño de la región.
Este curato de Río Chico debía levantarse en el sitio nombrado Paso Real (actual San José), pero el templo no se construyó allí, sino que se corrió hacia un costado del río, donde se encuentra actualmente, que era un lugar mejor para el establecimiento y edificación del templo parroquial.
El 8 de febrero de 1792, se autoriza la erección de la Parroquia Eclesiástica de Río Chico; oficializándose así, el patronato de la Virgen de las Mercedes para el pueblo. Esta autorización la emite el obispo Mariano Martí doce días antes de su muerte, acaecida el 20 de febrero de 1792 en Caracas. El nombre definitivo de esta localidad barloventeña quedará como: “Nuestra Señora de la Merced de Río Chico”.
La devoción a la Virgen de las Mercedes creció en la región barloventeña, hasta que el 12 de febrero de 1954, S.S. Pío XII, junto a San Pedro y bajo el anillo del pescador, extendió su patronato a toda la región, declarando a la Santísima Virgen de las Mercedes como ‘Principal Patrona Celestial’ de la región de Barlovento. 50 años después, el 12 de febrero de 2004, en la parroquia de Río Chico, fue realizada su Coronación Canónica, por Monseñor Gustavo García Naranjo (Obispo de la Diócesis de Guarenas), declarándola como ‘Reina de todo Barlovento’.
Durante la época colonial, este pueblo fue un importante productor de cacao. En Río Chico vivían los poderosos dueños de las haciendas de cacao, llamados popularmente “Grandes Cacaos”, mientras que San José era el área donde se asentaban los esclavos que en ellas laboraban. Tal era el poder que generaba este cultivo que, en importancia, Río Chico se equiparaba con Caracas.
Actualmente, todavía se aprecian las fachadas de las casas más ricas de entonces y algunas edificaciones ferroviarias, inconfundibles por su estilo característico. A pesar del intenso movimiento de visitantes que experimenta el pueblo en los días de asueto, aún sus calles están imbuidas en un clima de tranquilidad provinciana, especialmente al atardecer.
También conocido como “la Caracas Chiquita”, el pueblo de Río Chico es de origen colonial; debido a su lento crecimiento, ha conservado mucho de su patrimonio construido, heredado fundamentalmente del siglo XIX, época de mayor auge del pueblo.
Aún posee algunas edificaciones ferroviarias, y casas que datan de aquella época; algunas de estas casas son solariegas, de celosía y ancho patio; aún están en pie, y algunas han sido restauradas para albergar a diferentes instituciones culturales.
Actualmente Río Chico es un importante centro turístico; reconocido por sus playas, los Canales de Río Chico y por el Parque Nacional “Laguna de Tacarigua”.
Para el año de 1841, Río Chico era cabecera de una amplia región.
El célebre geógrafo y cartógrafo Agustín Codazzi, que desde 1830 y durante ocho años exploró Venezuela, la describía de la siguiente manera:
“La frondosidad de los terrenos que se cultivan en este cantón, su aproximación a la mar, en cuyas costas pueden ondear buques; su cercanía a la Laguna de Tacarigua, riquísima en peces, casi en la boca del río Paparo por donde pasan las producciones del territorio de Caucagua, en el camino que va a Barcelona por la costa, y los muchos terrenos vírgenes y fértiles que encierra, hacen que el punto de Río Chico sea interesante para la agricultura y el comercio”.
Cronista Oficial del municipio Páez.







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